miércoles, 13 de marzo de 2019

Yo fui la más callada, Julia De Burgos

Yo fui la más callada 
de todas las que hicieron el viaje hasta tu puerto. 

No me anunciaron lúbricas ceremonias sociales, 
ni las sordas campanas de ancestrales reflejos; 
mi ruta era la música salvaje de los pájaros 
que soltaba a los aires mi bondad en revuelo... 

No me cargaron buques pesados de opulencia, 
ni alfombras orientales apoyaron mi cuerpo; 
encima de los buques mi rostro aparecía 
silbando en la redonda sencillez de los vientos. 

No pesé la armonía de ambiciones triviales 
que prometía tu mano colmada de destellos: 
sólo pesé en el suelo de mi espíritu ágil 
el trágico abandono que ocultaba tu gesto. 

Tu dualidad perenne la marcó mi sed ávida. 
Te parecías al mar, resonante y discreto. 
Sobre ti fui pasando mis horarios perdidos. 
Sobre mí te seguiste como el sol en los pétalos. 

Y caminé en la brisa de tu dolor caído 
con la tristeza ingenua de saberme en lo cierto: 
tu vida era un profundo batir de inquietas fuentes 
en inmenso río blando corriendo hacia el desierto. 

Un día, por las playas amarillas de histeria, 
muchas caras ocultas de ambición te siguieron; 
por tu oleaje de lágrimas arrancadas al cosmos 
se colaron las voces sin cruzar tu misterio... 

Yo fui la más callada. 
La voz casi sin eco. 
La conciencia tendida en sílaba de angustia, 
desparramada y tierna, por todos los silencios. 

Yo fui la más callada. 
La que saltó la tierra sin más arma que un verso. 
¡Y aquí me veis, estrellas, 
desparramada y tierna, con su amor en mi pecho.

domingo, 24 de febrero de 2019

A veces pasa y es sencillo
el mancillar corazas
y atisbar sentires
que nunca y poco.

Es muy sencillo,
lo ves en unos ojos
-un calor, una caricia-
sabes que ello es tuyo
y el ello sabe
que es para ti.




viernes, 22 de febrero de 2019

Cuando me vacías hasta los silencios
Palpo las lunas de todos los febreros
Que han querido juntarnos
Cada calle que buscó treparnos en el mismo andén
Cada destino al que buscamos siempre evadir

No es como si hubiésemos estado destinados a ocurrir
Sino distintos y enanejados
Invisibles y tercos
A ciegas y a oscuras

Bendita alevosía
Dos pares de labios
Dándose un adiós
Con un beso de bienvenida.

La frigidez del tiempo dejó atrás todas las palabras,  incluso las no dichas. Hubo tanto que desaprender,  sin embargo la vida se mostró dem...