martes, 17 de febrero de 2015

No hago más que escribir(te) incoherencias, con decirte que, no hago más que sentirme ridícula por tener sólo unas cuántas letras, y que todas griten acerca de ti, porque decir que hablan se queda corto, y que no me leas me pone torpe.
Caigo en cuenta que estuvimos para no ser, y fuimos para no estar. Par de tórtolos estúpidos, resumidos en todas esas cancioncitas tristes que surgieron de nuestras intermitencias.

Dos minutos, ni siquiera.

Llegué a aquella
(tu) noche, tirando mi mochila y mi paciencia
encontrando una pequeña nota en el portal
a tu mano
a tu tinta
a tu esencia.
Sólo había un dos y un siete
y un reguero de tus huellas
a través de las escaleras.


No iban a ninguna dirección
y ya no existían paraderos
en los que dibujar besos,
los semáforos volvieron a causar estragos
y las teclas de mis letras
sólo (te) memorizaron
todo.

Sólo todo.



domingo, 8 de febrero de 2015

Diego Ojeda & Escandar Algeet - Hoy.


Como un extraño entre extraños he caminado
hasta sentirme distinto
o únicamente normal
un nadie igual que cualquier otro
pero diferente de todos los demás
nadies
he caminado
como si nada pudiera hacerme daño
si tu no quieres.

Luego he pensado si todavía querrías.
Quererme.
Ahí he parado
de pensar.
Solo soy alguien más
que echa de menos tarde
y mal.


Has aparecido bailando
descalza de herraduras y desnuda de mirada
has aparecido
como por arte
de magia en cada pestañeo
como si mis ojos tuvieran
que tartamudear tu imagen
recrearla
como si yo pudiera acariciarte entre parpadeos
has aparecido
y yo le bailo el alcohol a la esperanza
de que mañana suene el despertador
y tú

no te vayas.






11:52.

Con lo que queda de éste día, puedo hacerme una diminuta coraza a trocitos de tus monumentales ausencias,
que puedo hacerme una completa loca mientras la cordura me reprocha el hecho de que le digo que eres mi puente favorito,
y eso que sin comentarle el hecho de que te he hecho trocitos tratando de arreglar aquello que en mí sólo podrían llamársele escombros.

Con lo que me queda de ésta estúpida huida, puedo quedarme a platicar con mis ojeras y darme el gusto de contarte entre mis pestañas,
de que mi ceño fruncido se quede sin comprender en qué jodido momento habrás terminado allí,
pero que ahora estés allá, en donde mis pupilas sólo podrán imaginarte, y en donde mis melancolías ya no logran ni siquiera jugar con el sueño de colarse entre las tuyas.

Con lo que queda de mí, te digo, que ya ni cuento si es caso perdido; sé que dormir dos horas ya es mucho, que lidio con el sinsabor de recordarte más de lo que me permití memorizarte, y no cuenta ser tan estúpida para perder en juegos tan fáciles si es que uno se propone salir perdiendo sin ninguno sentido fin.



miércoles, 4 de febrero de 2015

Innombrable.

¿Han visto su manía de romper miradas incautivas?
Una de la cantidad de veces que decido perderme en su aire fantasmal,
no puedo evitar pensar en ella,
que es, simplemente
es
poesía.

Se contonea con esos, tan suyos, sus ojos tristes,
color pasado,
color no olvido,
viéndose muy feliz,
pero sin creérselo.

Camina trazando líneas de no me olvides,
que no la olvido,
que seguiría sus pasos,
si sus cuotas de huida
no me dejaran huellas de su indolencia.

Que no la olvido.

Y que no, que no sé de poesía,
pero tampoco saben ustedes de ella,
ella,
y de su sonrisa mal hablada.

De su libertad,
esa que se toma con tanto hielo,

Que ojalá la vida nos arrancase los ojos
a todos.

Y ojalá ella no fuera ella,
que fuera más suya, 
y más cerca.

Menos rebuscada entre mis letras,
menos allá,
más aquí. 

O más nunca,
siempre más.



La frigidez del tiempo dejó atrás todas las palabras,  incluso las no dichas. Hubo tanto que desaprender,  sin embargo la vida se mostró dem...