Hoy he vuelto a recordarte, querido Nada, y si vieras cómo se me ha nublado el alma.
Ya no cuento los instantes que voy perdiendo sin poder besarte, con decirte que ya ni los doy por perdidos. Sólo pasan. Como pasaste tú. Y siguen de largo, como tú.
Que no te niego y se me parte el alma, cada vez que huelo los sueños olvidados en aquellos parques
en los que nunca cumplimos nuestras citas, y lo que es más triste, ya no los reconozco por sus nombres, si no por el de nuestros tantos olvidos.
Hoy, querido Nada, te has dibujado en los ojos de la gente que me han visto pasar sin ti por aquellos andenes que recorríamos tomados de las risas, y he sonreído con la tristeza de quien hizo muy mal el trabajo de resignarse a olvidar.
Verás, estoy viendo a alguien, y es muy jodido porque ambos nos pretendemos salvados en nuestros propios escombros. Que estás tú, sin estar. Y está ella, estando.
Ya sabes, muy jodido.
Él sabe, y te sabe.
Yo la sé a ella, también.
Y bueno, muy jodido.
Tenemos miedos.
Y pasados.