No habrá un cuándo para un saber.
No habrá un sofá rojo solo para esperar un regreso.
Sólo silencio,
y escriben.
El tiempo los ha hecho esclavos de las contrariedades,
de un ven y me voy,
de una indiferencia que mueve montañas.
Sus pasados les ha convertido en una especie de enemigos,
en una especie de inocentes luchadores en vano.
El mundo ignora lo que sus silencios han ido archivando,
y los momentos que hubiesen podido valer,
se van entre palabras que se escurren a través de grietas.
Está el que va hecho caparazón,
para no pesar con tanto sentido,
y está el que va hecho harapos,
sintiendo por encima de corazas.
sábado, 20 de febrero de 2016
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