No es que lleve muy bien la cuenta de las pérdidas que voy pisando,
ni mucho menos la cuenta del tiempo que he ignorado,
esperando que se escabullan entre nadas este deseo opresivo de escribirte a gritos.
Lo cierto es que tampoco llevo nada bien esto de tener que ir de la mano con tu ayer,
y mucho menos tener que soportar las presunciones de mis letras,
porque sólo dicen saberte a ti,
pero tampoco estoy lista para morir nuevamente en el intento de hacerte a un lado,
porque cuando miro atrás, nos veo riendo cómplices al cielo.
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