lunes, 28 de septiembre de 2015

La migraña quedó en aquel cigarrillo robado,
y se me ha ido el valor para olvidar entre el humo,
siento el pecho rasgado por memorias
y el alma atestada de acordes desafinados,
las noches me han ido robando los colores,
y a ratos no sé cómo pintarme con toda esta soledad elegida.

El viento me hace más ajena,
mi mente mantiene el vuelo,
pero mi cuerpo sólo pesa más,
sumando recuerdos y silencios estridentes.

Y a todo este derrumbe,
no viene más que esparcirlo un poco más,
a ver si logro desenterrar una pequeña dosis de cordura,
y poder siquiera pronunciar algún regreso.

Aferrarse no es más que hacer un pacto apurado con decepcionantes conclusiones.

domingo, 27 de septiembre de 2015

...Y para nada.

Se me han olvidado las palabras en los dedos,
del balcón ya no puedo observar con nostalgia todo lo que ya no estás,
y el que me duelas en la risa ya es más rutina que sentimiento.
Mi propio reloj me ha clavado en el pecho sus agujas,
y cada salto que da sobre su espacio,
va dejando trocitos de mi vacío regados en todo este silencio.

No he de mentir, aún me pregunto en tu mente,
aún intento reflejarme en tanta mudez,
a veces no sé reprimir las insulsas ganas de asomarme y espiarte el alma, 
sólo para convencerme que tanto tiempo se encargó de borrarnos de cada canción,
de cada lugar,
de cada mirada. 

Y el punto de todo es,
que estas letras importan tan poco ya,
como los meses que caminamos con los ojos vendados por caminos contrarios,
con las risas ciegas luchando por encontrarse y hacer de una sola incauta palabra,
mil veranos.
Que no importaron,
aunque luego,
un poco sí,
y para nada.

Para un hoy lleno de tachones.
Vacío.
Nada.

domingo, 13 de septiembre de 2015


Niña cielo,
niña mar,
niña viento,
niña adiós.

Niña pájaro,
niña jaula,
niña risa
de cornisa.

Niña lluvia,
niña saltos,
niña huida
de charco en charco.

Niña azul,
de niño verde,
pintó de negro
lo que sabía a rojo.

Niña letras,
niña sin rimas,
niña sin toque,
niña sin queda.

Niña vacío,
niña vestida de papel,
niña con más cabello
que niña sentida.

Niño, niño,
niño verde,
vete, vete
que le dueles en olvidos.

martes, 8 de septiembre de 2015


¿Qué me ha(s) dado, que vivo? 
¿Qué me ha(s) dado, que muero?
¿Qué me da(s), que tengo ojos?
¿Qué me da(s), que tengo alma?

¿Qué me ha(s) dado, que lloro de no poder llorar
y río de lo poco que he reído?
¿Qué me da(s), que ni (te) vivo ni (te) muero?


Poema original de César Vallejo:


¿Qué me ha dado, que vivo?
¿Qué me ha dado, que muero?
¿Qué me da, que tengo ojos?
¿Qué me da, que tengo alma?

¿Qué me ha dado, que lloro de no poder llorar
y río de lo poco que he reído?
¿Qué me da, que ni vivo ni muero?




La frigidez del tiempo dejó atrás todas las palabras,  incluso las no dichas. Hubo tanto que desaprender,  sin embargo la vida se mostró dem...