domingo, 27 de septiembre de 2015

...Y para nada.

Se me han olvidado las palabras en los dedos,
del balcón ya no puedo observar con nostalgia todo lo que ya no estás,
y el que me duelas en la risa ya es más rutina que sentimiento.
Mi propio reloj me ha clavado en el pecho sus agujas,
y cada salto que da sobre su espacio,
va dejando trocitos de mi vacío regados en todo este silencio.

No he de mentir, aún me pregunto en tu mente,
aún intento reflejarme en tanta mudez,
a veces no sé reprimir las insulsas ganas de asomarme y espiarte el alma, 
sólo para convencerme que tanto tiempo se encargó de borrarnos de cada canción,
de cada lugar,
de cada mirada. 

Y el punto de todo es,
que estas letras importan tan poco ya,
como los meses que caminamos con los ojos vendados por caminos contrarios,
con las risas ciegas luchando por encontrarse y hacer de una sola incauta palabra,
mil veranos.
Que no importaron,
aunque luego,
un poco sí,
y para nada.

Para un hoy lleno de tachones.
Vacío.
Nada.

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