viernes, 21 de agosto de 2015




“Cómo gasto papeles recordándote, 
cómo me haces hablar en el silencio, 
cómo no te me quitas de las ganas.”
— Silvio Rodríguez


Y me duele.
me duele en cada canción en la que ya no está,
los dolores son muchos,
y diferentes.
pero todos abrazan sus ausencias.
Supongo que extrañar es el precio por cada risa.

sábado, 15 de agosto de 2015

No, hoy.

Tal vez no hoy, pero lo haré,
lo haré,
esta voz olvidará tu nombre,
y cada Luna de Julio olvidará que nos vio juntos.

Este pecho vacío, 
tomara aire hecho tiempo y seguirá.
Tal vez no vivo, tal vez no muerto,
pero volverán los pálpitos,
latirá con las mil fuerzas que no pudieron reencontrarte.

Esa risa que se me fue en tus bolsillos,
saldrá a hurtadillas cualquier melancólica noche,
de esas que vienen siempre a la misma hora a visitarme,
y entonces reiré,
tal vez con la tristeza de tu ausencia aún adherida a ella.

Supongo que mi risa no volverá a ser la misma
después de que te conocí.
Ni mi alma se retorcerá de emoción igual,
que cuando te veía venir.
O cuando venías y no lo veía venir.

Tal vez no hoy, 
pero lo haré.

Cuando regrese a esa ciudad que te contiene,
ya no respiraré con las esperanzas 
de atraparte por casualidad en las calles.

Todas esas canciones que nos recuerdan,
serán las mismas que nos olvidarán.
Entonces dejaré de luchar con ese nudo en mi garganta
cada vez que lea a Ernesto 
y te pinte en cada palabra.

Tal vez no hoy,
ni mañana. 
Tal vez estoy tragando entero, el hecho de que me duela hasta el cabello,
de que ya no me quieras más, amor.
Que sea realmente tu voz, la que se haya olvidado de mi nombre.

lunes, 10 de agosto de 2015

No me culpes si hoy me he levantado invernal,
y la lluvia me ha hecho eco.
Siento una necesidad de tirarme en picada contigo en mí,
que me causa espanto verte en trocitos luego del impacto.
Traigo las rodillas hechas un desastre,
tras el camino de tropezones que me he pintado,
y tal vez por eso no entiendas
que a tanta necesidad de ti,
tenga que obligarme a dejarte ir.
Lo ha dicho,
lo ha dicho todo.

Ha dicho que en un abrazo
hemos hecho todo el amor que nos faltaba,
ha dicho que de vivir se echan las promesas a la basura.

En su mirada está ese lenguaje silencioso,
ese que te besa con la mirada y te ve con el habla.

Es mágico y exacto,
no le teme a soñar, 
pero respeta el tiempo en que lo hace.

Ríe, ríe mucho,
y no sabe que en esa risa
caben todas mis nostalgias,
y que por eso amo tanto que ría.

Supongo que llorar podés con cualquiera, ¿no?
Safarte y explotar,
llover en cualquier ciudad.
Pero reír, así, tan ciertamente,
no es fortuito,
ni aleatorio.

Ha dicho que no le dé la espalda,
pero que si lo llego a hacer,
se quedará a apreciarla.

Claro que puedo darte la espalda, 
y decirte ven, 
a trazarle agujas de relojes sin tiempo
con tus dedos bailarines.

No dejes eso, flaco,
que esa risa te cierre siempre los ojitos,
no des tu corazón, flaco,
déjalo ahí en tu pecho,
donde dormitaré en mis leves tiempos de soledad,
sólo con su latido
y tu pecho cálido.

Creo que ya has logrado pasar,
y has cerrado la puerta.
Que el viento nos saque por la ventana,
y nos lleve a correr.


domingo, 9 de agosto de 2015

Narcosis.

Volver a pasar por viejas calles que nos conocieron
con gente que me ve sin mí por ir sin ti.
Volver a saber por terceros que nos conocieron,
que realmente vas sin ti desde mí.
Resulta que me traje tu caja de risas entre mi orgullo,
y lo olvidé en la indiferencia de aquel aeropuerto.
Hoy me paseo por calles ajenas a lo que fuimos,
lejanas a nuestras huidas con golosinas,
y aún así es el mismo cielo en el que te veo,
pero ya no eres tú.

He recibido de tu boca un saludo que aunque viniese de ti,
ya no tenía nada de ti,
y entonces pienso que tal vez,
uno se convierte en el tiempo que una vez perdió.

Que alguna vez (me) perdiste tanto el tiempo,
que esa corriente de pérdida te arrastró a ti,
y ya no he podido alcanzarte.

Dijiste ''no'' y tardé dos años en traducirlo a un adiós,
dijiste ''he cambiado''
y tardaré toda una vida para aceptarlo.

Nadie nace preparado para vivir mil muertes en un jamás tan eterno
como tú,
el que ya no eres.





La frigidez del tiempo dejó atrás todas las palabras,  incluso las no dichas. Hubo tanto que desaprender,  sin embargo la vida se mostró dem...