lunes, 28 de mayo de 2018

''De una guerra que unió
A una paz que dividió.''

(H. de la Calle)

Oh, gloria marcesible,
sigues buscando un júbilo mortal,

conservas una piel sin memoria,
mantienes una bandera pisoteada
y adolorida por cada herida en su color.

Jamás se ha puesto el sol
sobre un país que se avergüenza de sí mismo,
mucho menos en las víctimas que no creen en su pasado,
cuando el miedo crece recóndito,
incomunicado y silenciado.

Se habla de un país educado para olvidar,
un país que hace muchos años es el mío,
el nuestro,
pero que nos hemos dado el gusto de regalar,

por eso y más
duele.

miércoles, 9 de mayo de 2018

<< ¿Ha sido divertido? Me equivocaría otra vez >>

''¿Por qué intentamos avanzar mirando de reojo lo que pudo ser?''

Jugamos a que nuestros egos sabían de decisiones, 
a llamar destino a la falta de valor,
jugamos a confundir designio
como el peor de nuestros errores. 

Jugamos a ser los dueños de la próxima tormenta, 
a ser prisas de otros ombligos pasajeros,
a dormir con las excusas
para quitarle sentido a nuestros amaneceres.

Jugamos a hacernos los domesticados, 
porque nos iluminaba la sonrisa jugar con fuego,
dos almas transeúntes,
llegamos a reír esperando saber 
qué diría el tiempo.

Jugamos a manchar el olvido
con besos de sal,
y obstruir un no sostenido
como fin del juego. 




Y se gestó un ''te quiero'' como preámbulo de un improbable
y los dos,
hasta quedar sin voz,
lo gritamos.


''- ¿De dónde eres?
 - De sus memorias.''

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Un te quiero posando como primera desnudez
habitando en lo endeble de cierto (des)encuentro,
cuatro pupilas que no saben de quedarse
pero se llaman a una huida juntas
(sin boletos de regreso)

El mar sigue sin saber que las prisas existen
pero entre aquel par de prisas asociadas
hay sin reservas dos soledades
que se deshacen el desamor

y gimen en silencio
mareas de besos.




La frigidez del tiempo dejó atrás todas las palabras,  incluso las no dichas. Hubo tanto que desaprender,  sin embargo la vida se mostró dem...