miércoles, 9 de mayo de 2018

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Un te quiero posando como primera desnudez
habitando en lo endeble de cierto (des)encuentro,
cuatro pupilas que no saben de quedarse
pero se llaman a una huida juntas
(sin boletos de regreso)

El mar sigue sin saber que las prisas existen
pero entre aquel par de prisas asociadas
hay sin reservas dos soledades
que se deshacen el desamor

y gimen en silencio
mareas de besos.




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