cada gota que caía sobre su alegría.
Parecía que gozaba de cada nube,
de cada sol celoso de su luz.
Parecían ser felices, ellos,
cuando sus largas pestañas
bailaban haciendo cosquillas
entre cada aleteo de su espontaneidad.
Varias veces le miré,
y le vi,
ensimismándose entre (mis) letras.
Varias veces lo atrapé
escarbando entre sus dudas
pero nunca vio pérdida
en sus incondicionales.
Caminaba, por andar
te miraba, por mirar
te sonreía,
sin saber
que
esa,
su sonrisa,
no movía montañas,
pero lograba escocerte
hasta los huesos,
y a esa,
tu alma en grietas.
Si estás por ahí, cariño,
buscando nostalgias que regar,
desearía que no fuese tan lejos,
desearía que fueses aquí.
Desearía que fueses real.
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