domingo, 17 de mayo de 2015

Ritornare II

Se me olvidó pintar el café de tus ojos
por otro que ya no estuviese tan perdido,
se me olvidó desandar esa misma calle
en la que te grité que te fueras.

Se me ha olvidado dejar en paz a Ludovico
para dejar la estúpida costumbre
de desvelarme escribiendo
los ecos de tus risas.

Es que se me ha pasado eso
de que hace ya mucho tiempo
me convertí en ayer,
y yo te juro, amor,
que aún me andaba reflejando
en tus carcajadas.

Hoy me han dicho
que el tiempo
nos traerá de vuelta,
porque en la ausencia
de tus tristezas,
cabían todas las mías.

Y es que se les olvida
que ya la vida me mide
en lapsos de 951 Km,
a grandes zancadas de olvido,
y de una nariz más respingada.

Que no importa, se me olvidó
lo posible
de lo imposible
que mi testarudez
te haría.

Pero pues claro que importa,
y claro que se me ha olvidado,

que a ti si no se te olvidó,
y que tampoco te importa ya.

Que al fin, no puedes esperar
aplausos en tu regreso
si te fuiste una vez
sin despedirte.

Y menos, si no fue sólo una puta vez.

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